Being a bitch
Hace años ví una película llamada “Dolores Claiborne” y aunque la trama dista enormente del motivo por el cual empiezo a escribir este post, esta película tenía un personaje casi “encantador” llamado Vera Donovan. Vera era una viuda ricachona seguramente culpable de la muerte de su marido, excéntrica y en extremo ordenada. De este personaje salieron las mejores frases, las mas incendiarias, las que hicieron que Dolores tomara las riendas de su vida, pero la que a mí me interesa en este momento es:
Sometimes you have to be a high-riding bitch to survive. Sometimes being a bitch is all a woman has to hold onto.
Los motivos por los que Vera dijo que a veces una mujer tenía que ser una “perra” para sobrevivir son varios: curar el orgullo herido, por venganza, por dinero, por protección, nunca por ser una zorra, aunque también podría aplicar en algunos casos. A mi no me gusta usar la palabra “perra”, es muy despectiva y jamás es usada con justicia, prefiero a su igual inglesa “bitch”, y hoy veo que Vera tenia razón. A veces no basta con ser genial, a veces no basta con ir de puntillas de pies y prever que sucederá, a veces tienes que ser una “bitch” y apartar a la gente indeseable que toca tu puerta, sin contemplaciones, sin lastimeros remordimientos, expulsar a estos vampiros a tiempo es una medida de seguridad.
Siempre he mantenido el buen juicio, no soy amiga de los juegos, y aunque nunca me ha interesado caerle bien a todos, tampoco he querido ser odiada, de preferir algo, prefiero que la gente tenga una buena percepción de mí, pero últimamente me he topado con gentusa horrenda que intenta abusar de mi paciencia y de mi excelente educación, obligándome a escuchar sus bromas pesadas, pensamientos totalmente sesgados y opiniones sobre mi forma de ser que realmente nunca había planeado pedirles.
He decidido no perder la compostura aunque me empujen a ello. He decidido mantenerme inmóvil y prestar pocos oidos a las opiniones de ciertos hombrecitos y mujercitas que sólo quieren robar un pedazo de mí. He decidido voltear la cara después de un saludo meramente diplomático, a fin de cuentas acceso a mi tendrá quien yo quiera, no quien quiera. Estoy cansada de los invasores, de los que creen que entre bromas pueden hablarte mal mostrando muy poco respeto. El que se atreva a acercarse con esas intenciones se topará con una “cold bitch” dispuesta a darle un puntapié de forma delicada pero eficaz.
No voy a caer en ofensas ni en chismes pues soy una dama, con fuertes convicciones y compromisos, y después de todo lidiar conmigo nunca ha sido fácil. Probablemente muy poca gente entenderá que hay detrás de este post, nada grave ha pasado, nada que no se arregle siendo cortantemente ácida… sólo he recordado y he querido enaltecer las sabias palabras de Vera.
Compórtense como damas y caballeros, no caigan en provocaciones, pero sobre todo no sean unos provocadores tontos, para estos casos yo uso un escudo de frialdad.







