Aunque tengo mejores fotos de mi gatica Lunita, esta foto me resultó bastante curiosa-creepy por la cara que se forma a la derecha. Era una simple sábana doblada, o podria ser una sábana-fantasma como dice Ale.
Despierto en la mañana, y el cuarto esta en penumbra. Restriego mis ojos y trato de recordar mi último sueño. Miro a mi lado y él esta ahí, sonrio. Veo el techo y decido que ya debo al menos estirarme. Me estiro, bostezo, me arrastro al baño, me detallo en el espejo… a veces me encuentro sumamente bella, a veces simplemente me asusto. Cepillo mis dientes con energia y gran felicidad, adoro el sabor de la menta, adoro que se me aguen los ojos por la menta. A veces me ducho, otras veces dejo ese paso para otro momento y simplemente regreso a la cama a esperar mi café de las mañanas. Él siempre me trae el café. Él y yo hablamos de lo que haremos el resto del día, sin planes en concreto andamos casi siempre, pero asi nos gusta, somos libres de hacer lo que nos provoque en el momento.
Decidimos salir. Salimos. Siempre ando fresca. Uso lentes de sol. No quiero que mis ojos se agrieten antes de tiempo, pero también los uso para mantenerme en una burbuja, para mantenerme en privado. La calle normalmente es agresiva, los carros y motos no son manejados por personas, terminan siendo simples máquinas atropellando a la humanidad a pie. La gente que camina adelante lo hace sin ganas, me obliga a disminuir el paso constantemente porque me gusta mantener distancia, los que caminan detras no les interesa la distancia y me rozan con sus zapatos, carteras o codos, ambas situaciones me producen malestar. En general la gente va sin rumbo, haciendo bulto, entorpeciendo el paso, vistiendo colores chiclosos propios de los 90s, inundando la calle con su mal gusto.
Entramos a tiendas. La gente encargada en las tiendas en su mayoria pareciera odiar su existencia, o al menos la existencia de los clientes. La música en estos establecimientos es diversa, pero siempre horrenda: vallenato, regueton, salsa, merengue, “los ilegales”, “sandy y papo”, daddy que?, “aventura” con la triste talia, “aventura” sin talia también, chino y nacho, olga tañon… todos en minúscula porque no merecen mas.
Logramos escapar de esa mala atmósfera siempre. Rápidamente entramos en otro mundo cuando hallamos un café tranquilo, o vamos a algún restaurant. Hablamos de nuestros temas, estamos bien porque estamos juntos. Decidimos regresar. El trayecto de regreso siempre es mejor, ya sea porque coloco mi música en el iPod, porque la noche se hizo fresca, o porque tenemos pendientes interesantes para las siguientes horas. Desde la esquina vemos la casa (momento agradable). Llegamos. Nos ponemos cómodos. Jugamos. Nos divertimos. Se nos olvida lo malo de afuera.
Vuelvo a entrar en mi Oasis.
Desfallecer:
1. tr. p. us. Causar desfallecimiento o disminuir las fuerzas.
2. intr. Desmayarse, decaer perdiendo el aliento y las fuerzas.
Desgaste:
1. m. Acción y efecto de desgastar o desgastarse.
Desgastar:
1. tr. Quitar o consumir poco a poco por el uso o el roce parte de algo.
2. tr. Pervertir, viciar.
3. tr. ant. Desperdiciar o malgastar.
4. prnl. Perder fuerza, vigor o poder.
Hay cosas que no se dicen/escriben, simplemente se hacen. El desgaste es una de esas cosas que al menos yo no pretendo describir a fondo. Desfallecer me parece espléndido, me parece incluso mejor que los momentos previos cuando se esta cargado de vitalidad.
¿No es genial llegar a la casa después de un día atormentado (y no estoy hablando de un día de trabajo pesado), medio muerto, medio inconciente y practicamente desmayarse en el sofá con tranquilidad? El cansancio, el agotamiento mental, ese momento donde todo duele y nada tiene sentido yo lo encuentro bastante atractivo.
Diversión. Diversión. Diversión. Música. Es todo lo que quiero ahora, ¿Por qué? Porque quiero desgastarme, quiero desfallecer.